La industria tecnológica está considerando rápidamente un nuevo componente de la remuneración de los ingenieros: el acceso directo a la computación de IA. Las empresas están comenzando a asignar presupuestos para tokens de IA (las unidades utilizadas para impulsar modelos como ChatGPT, Claude y Gemini) junto con salarios, acciones y bonificaciones tradicionales. La razón es simple: un mayor acceso a la computación aumenta la productividad de los ingenieros, haciéndolos más valiosos. Esta no es sólo una idea marginal; El director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, sugirió recientemente que los ingenieros deberían recibir aproximadamente la mitad de su salario nuevamente en tokens, lo que podría alcanzar los 250.000 dólares anuales para los empleados de alto rendimiento.
El auge del “Tokenmaxxing”
Este cambio está impulsado por el crecimiento explosivo de la IA “agente”, donde los sistemas no solo responden a indicaciones sino que ejecutan tareas de forma autónoma a lo largo del tiempo. Herramientas como OpenClaw, un asistente de inteligencia artificial de código abierto, ejemplifican esta tendencia: ejecutarse continuamente, generar subagentes y procesar tareas sin intervención humana constante. Como resultado, el consumo de tokens se está disparando. Los ingenieros que ejecutan agentes de IA pueden quemar millones de tokens diariamente, un marcado contraste con los 10.000 tokens que alguien podría usar para una sola tarea de escritura.
El New York Times informó recientemente que los ingenieros de Meta y OpenAI ahora están compitiendo en tablas de clasificación internas que rastrean el uso de tokens. Los presupuestos generosos se están convirtiendo en algo estándar, lo que refleja ventajas como el seguro dental o las comidas gratis. Según se informa, un ingeniero de Ericsson en Estocolmo gasta más en computación de IA que todo su salario, y la empresa paga la factura.
Por qué esto es importante
Esta tendencia revela un cambio fundamental en la forma en que las empresas de tecnología miden la productividad. La computación se trata cada vez más como un insumo directo al valor de un ingeniero, en lugar de un costo indirecto de operación. Esto es importante porque cambia el enfoque de las horas trabajadas a los resultados generados, lo que potencialmente recompensa el trabajo asistido por IA de alta intensidad sobre otras contribuciones.
Sin embargo, hay desventajas. La expectativa implícita de duplicar la productividad con una mayor asignación de tokens crea presión. Más importante aún, a medida que el gasto simbólico se acerca o supera el salario de un ingeniero, las empresas pueden comenzar a reevaluar la plantilla. Si la IA está haciendo el trabajo, la necesidad de coordinación humana se convierte en una cuestión financiera.
Una cuestión de valor
Expertos financieros como Jamaal Glenn, ex VC y CFO, señalan que los tokens no reemplazan el efectivo o el capital. Los presupuestos simbólicos no se otorgan, no se aprecian ni tienen peso en negociaciones futuras. Las empresas pueden utilizar este sistema para inflar los paquetes de compensación sin aumentar el valor real de los empleados a largo plazo. La medida podría permitirles mantener estable la compensación en efectivo y al mismo tiempo comercializar una asignación informática creciente como inversión en su fuerza laboral.
En última instancia, aún está por verse si este nuevo modelo beneficia a los ingenieros. La actual falta de transparencia y las implicaciones a largo plazo plantean cuestiones críticas que los empleados deben abordar antes de adoptar plenamente los tokens de IA como una parte legítima de su salario.




















