El nuevo cálculo nuclear: por qué más naciones están considerando armas atómicas

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La reciente escalada en Irán, junto con la decisión de Francia de ampliar su arsenal nuclear, señala un cambio peligroso en la seguridad global. Si bien son acontecimientos aparentemente dispares, reflejan un consenso cada vez mayor: las armas nucleares están recuperando su atractivo como elemento disuasivo en un mundo donde las alianzas tradicionales se están fracturando y las intervenciones militares son cada vez más arbitrarias.

El precedente de Irán: disuasión por la fuerza

El actual conflicto en Irán demuestra una cruda lección. Dos potencias nucleares, Estados Unidos e Israel, han neutralizado efectivamente las defensas de una nación que buscó el enriquecimiento nuclear sin armamentarse por completo. Esto tiene implicaciones más allá de Medio Oriente. El hecho de que esta acción militar haya ocurrido durante negociaciones con Irán y amenace la supervivencia del régimen, no pasa desapercibido para otras naciones.

Durante años, Irán mantuvo un estado nuclear “umbral”, enriqueciendo uranio sin cruzar la línea hacia el uso de armas a gran escala. Esta estrategia tenía como objetivo obtener concesiones mediante amenazas sin incurrir en los costos diplomáticos de la proliferación real. Sin embargo, resultó desastroso: las sanciones paralizaron la economía y sus defensas militares convencionales no lograron disuadir una intervención decisiva.

Este resultado sugiere que las medidas a medias son insuficientes. Las naciones deben comprometerse plenamente con la disuasión nuclear o afrontar las consecuencias de la vulnerabilidad.

El contraejemplo de Corea del Norte: el valor de la compleción

Mientras se revela el destino de Irán, Corea del Norte representa un marcado contraste. A pesar de décadas de sanciones y amenazas, Pyongyang no sólo ha mantenido su arsenal nuclear (estimado en unas 50 ojivas) sino que también disfruta de la aceptación de facto de la comunidad internacional.

El régimen de Kim aprendió de los destinos de Libia e Irak, que abandonaron sus programas nucleares sólo para ser derrocados. El completo desarrollo de las capacidades nucleares de Corea del Norte ha asegurado su supervivencia, incluso bajo presión extrema. Como señaló un analista, “Pyongyang y Teherán presentarán dos parábolas para el próximo proliferador; parece bastante claro cuál enfoque tiene más atractivo”.

El rearme nuclear de Francia: los aliados buscan la independencia

La decisión de Francia de ampliar su arsenal nuclear, anunciada por el presidente Macron, es otra señal del panorama cambiante. Macron citó la necesidad de que Europa se independice de garantías de seguridad poco confiables, particularmente de Estados Unidos.

Esta medida se produce después de años de creciente escepticismo entre las naciones europeas respecto de los compromisos de Estados Unidos. Las amenazas de Trump de retirarse de la OTAN, su intento de apoderarse de Groenlandia de Dinamarca y sus recientes ataques a los aliados que se niegan a apoyar intervenciones militares han erosionado la confianza.

Las acciones de Francia pueden inspirar a otros países europeos, como Polonia, a desarrollar sus propias capacidades nucleares. El discurso de Macron señaló efectivamente que Europa ya no puede depender únicamente del paraguas nuclear estadounidense.

La erosión del control de armas: una nueva era nuclear

El colapso del último acuerdo de control de armas entre Estados Unidos y Rusia acelera aún más esta tendencia. Con China ampliando rápidamente su arsenal y Estados Unidos abandonando tratados de décadas de antigüedad, el mundo está entrando en una nueva era nuclear. Las amenazas nucleares se están normalizando como tácticas de coerción, como se vio en la retórica de Putin durante el conflicto de Ucrania.

Históricamente, Estados Unidos ha tratado de impedir la proliferación, incluso entre aliados como Corea del Sur y Taiwán. Sin embargo, la actual política exterior estadounidense puede inadvertidamente alentar a más naciones a buscar armas nucleares. La opinión pública en los países que enfrentan amenazas percibidas está cambiando. Por ejemplo, el 74% de los surcoreanos están ahora a favor de desarrollar sus propias armas nucleares.

La proliferación de armas nucleares aumenta el riesgo de su uso deliberado o accidental. Cuantos más actores participen, mayor será la probabilidad de que se produzca un error de cálculo o una escalada. El mundo se precipita hacia un futuro más inestable, donde el último elemento de disuasión puede ser la única garantía de supervivencia.