Es un HomePod.
Es un Furby.
Es absolutamente aterrador.
Bloomberg informa que OpenAI está construyendo un altavoz inteligente portátil. Sin pantalla. Sólo vibraciones, algoritmos y una inquietante cantidad de expresividad mecánica. El dispositivo está pensado para ser un compañero del hogar. Responde. Se mueve. Mira.
Los parlantes inteligentes estándar son electrodomésticos útiles. Tocan canciones. Pusieron cronómetros. Responden a la pregunta sobre el tiempo sin juzgarte por preguntar.
No se trata de utilidad.
OpenAI quiere que el dispositivo tenga personalidad. En concreto, quiere ser entrañable. Para hacer eso, utiliza partes móviles para hacer gestos. Para reaccionar. Sentirse “humano”. Piense en ello como la encarnación física de ChatGPT. Controlará electrodomésticos y responderá correos electrónicos como cualquier otro dispositivo del mercado, pero intentará hacerse amigo tuyo mientras lo hace.
“Una manifestación física del chat de OpenAI. Para ser útil, necesita tus datos. Muchos de ellos. Según se informa, el orador accede al correo electrónico, a las transmisiones de las cámaras y a los sensores. Aprende tus hábitos. Anticipa lo que quieres antes de preguntar.
Suena útil.
También suena como un panóptico diseñado por personas que olvidaron que la privacidad importa.
Sabíamos que esto vendría.
OpenAI compró la startup io de Jony Ive el año pasado. La firma de diseño detrás del iPhone original. El WSJ filtró detalles en aquel entonces, revelando planes para un dispositivo sin pantalla destinado a vigilar a sus usuarios y sus entornos.
OpenAI quería un dispositivo que fuera plenamente consciente de tu vida.
Discreto.
Siempre ahí.
“En el bolsillo o en el escritorio”.
Ahora las fuentes de Bloomberg confirman el temor original. La vigilancia constante es la característica, no el error. Según se informa, OpenAI quiere enviar 1 millón de estas cosas. Lo imaginan como el tercer pilar del consumo tecnológico. Después de tu Mac. Después de tu teléfono. Sentarse en su escritorio, juzgar su ética de trabajo y al mismo tiempo ofrecer ayuda no solicitada.
¿Vale la pena entregar tu alma digital por la comodidad?
Esa es la pregunta que OpenAI espera que nunca respondas porque cuando pienses en preguntar, el orador ya estará esperando.
La empresa matriz de este artículo, Mashable, acaba de demandar a OpenAI por infracción de derechos de autor. Sin embargo, eso no les impide informar al respecto.
Simplemente te da más razones para mantener las cortinas cerradas. 🚩





















