Una campaña en línea en aumento, denominada “QuitGPT”, pide a los usuarios que abandonen ChatGPT de OpenAI luego de las revelaciones de una nueva asociación con el Departamento de Defensa de EE. UU. El movimiento, que cuenta con más de 1,5 millones de participantes, acusa a OpenAI de priorizar las ganancias sobre las preocupaciones éticas al aceptar desplegar sus modelos de IA dentro de redes militares clasificadas.
La controversia: líneas éticas y seguridad nacional
La reacción fue provocada por el anuncio del director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, el 28 de febrero de que su empresa integraría sus modelos en los sistemas clasificados del Pentágono. Esta medida se produjo justo después de que Anthropic, una empresa de inteligencia artificial competidora, rechazara una solicitud similar del Departamento de Defensa debido a objeciones éticas. El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, afirmó que el acceso irrestricto a los sistemas de inteligencia artificial de la empresa podría “socavar, en lugar de defender, los valores democráticos” y que ciertas aplicaciones estaban “fuera de los límites de lo que la tecnología actual puede hacer de manera segura y confiable”.
Según se informa, el Pentágono presionó a Anthropic con la amenaza de perder un contrato de 200 millones de dólares si no relajaba sus protocolos de seguridad. OpenAI, sin embargo, rápidamente intervino para llenar el vacío. Altman defendió la decisión, afirmando que el Departamento de Defensa había demostrado un “profundo respeto por la seguridad” y un compromiso de colaboración.
QuitGPT: un llamado a la acción
La campaña “QuitGPT” sostiene que la decisión de OpenAI permite el uso potencial de su IA en sistemas de armas autónomas letales y vigilancia masiva, anteponiendo efectivamente las ganancias a la seguridad pública. El grupo afirma que muchos usuarios creen erróneamente que ChatGPT es su única opción y está promoviendo activamente plataformas alternativas como Confer, Alpine, Lumo, Gemini de Google y Claude de Anthropic. Desaconsejan explícitamente el uso de Grok de Elon Musk.
“La gente piensa que ChatGPT es el único chatbot del juego”, afirma la campaña. “Es hora de cambiar eso”.
Un movimiento en crecimiento
QuitGPT ha programado una protesta en persona en la sede de OpenAI en San Francisco el 3 de marzo, lo que indica una escalada en sus esfuerzos. La campaña aprovecha temores más amplios sobre el desarrollo desenfrenado de la IA y la militarización de esta tecnología. El incidente plantea dudas sobre el papel de las empresas privadas en la seguridad nacional y si las normas éticas deberían tener prioridad sobre los lucrativos contratos gubernamentales.
El impulso del boicot sugiere una creciente conciencia pública sobre los riesgos potenciales asociados con la IA en aplicaciones militares, y si la asociación de OpenAI con el Pentágono representa un punto de inflexión crítico en el debate en curso.
