La empresa de tecnología Raspberry Pi, con sede en el Reino Unido, se enfrenta a la incertidumbre en la cadena de suministro a medida que el floreciente sector de la inteligencia artificial (IA) pone a prueba la disponibilidad mundial de chips de memoria. Si bien la compañía reportó ganancias mayores a las esperadas durante el año pasado, el precio de sus acciones cayó luego de la revelación de la actual escasez de DRAM (memoria dinámica de acceso aleatorio).
La crisis de memoria impulsada por la IA
Raspberry Pi depende del hardware DRAM para sus microcomputadoras, pero la demanda de estos chips se ha disparado considerablemente en los últimos meses. Esto se debe a que los fabricantes de memorias están dando prioridad a los centros de datos de IA, que requieren cantidades masivas de DRAM de alta densidad para impulsar sus operaciones. El cambio de enfoque deja a otras empresas tecnológicas, como Raspberry Pi, luchando por asegurar un suministro suficiente.
El problema central no es una escasez total, sino más bien una mala asignación de recursos. Los fabricantes ahora dan prioridad al mercado más lucrativo de la IA, dejando a Raspberry Pi y empresas similares con opciones limitadas. Este es un ejemplo clásico de cómo el rápido crecimiento en un sector puede crear obstáculos en otro.
Respuesta de Raspberry Pi
Para mitigar el problema, Raspberry Pi ha tomado varias medidas:
- Diversificación de proveedores: La empresa está calificando a proveedores adicionales de DRAM para reducir la dependencia de fuentes únicas.
- Ajustes del producto: Algunos modelos se diseñarán con capacidad de memoria reducida para conservar chips.
- Aumentos de precios: Los costos más altos se trasladan a los consumidores para proteger la rentabilidad.
A pesar de estas medidas, la compañía admite que existe una “incertidumbre significativa” sobre cuándo se normalizarán los precios y la disponibilidad de la memoria. La visibilidad más allá del primer semestre de 2026 sigue siendo limitada.
El desempeño financiero sigue siendo sólido
A pesar de las presiones de la cadena de suministro, Raspberry Pi confía en sus perspectivas financieras. Se espera que las ganancias ajustadas para 2025 superen las previsiones del mercado, con un mínimo de 45 millones de dólares (33,3 millones de libras esterlinas) garantizados. La compañía envió cuatro millones de unidades en la segunda mitad del año, impulsada por la fuerte demanda de OEM (fabricante de equipos originales).
El director ejecutivo, Eben Upton, destacó la resiliencia de la empresa y afirmó que el modelo de negocio de Raspberry Pi y su creciente adopción en mercados de gran volumen le han permitido prosperar a pesar del desafiante entorno de la memoria.
“Nuestra disciplina en la cadena de suministro nos ha permitido satisfacer la creciente demanda de los clientes”. — Eben Upton, director ejecutivo de Raspberry Pi
Qué significa esto
La situación de Raspberry Pi es un microcosmos de tendencias más amplias en la industria tecnológica. El auge de la IA está remodelando las cadenas de suministro, obligando a las empresas a adaptarse o arriesgarse a sufrir interrupciones. Si bien Raspberry Pi parece estar bien posicionada para capear la tormenta mediante medidas proactivas, los efectos a largo plazo de esta crisis de memoria siguen siendo inciertos. La cuestión plantea dudas sobre la sostenibilidad de los modelos de crecimiento actuales y la posible necesidad de estrategias de fabricación más diversificadas.





















