Navegando por la fragmentación geopolítica: cómo Kompas VC apuesta por el mundo físico

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En una era definida por divisiones políticas cada vez más profundas, cambios culturales y fricciones geopolíticas, se está reescribiendo el manual tradicional para el capital de riesgo. Para los inversores que buscan rentabilidades “unicornio”, el panorama global ya no es un terreno de juego perfecto; es un conjunto de esferas económicas cada vez más aisladas.

Kompas VC, una empresa de riesgo con presencia en Ámsterdam, Copenhague, Berlín y Barcelona, ​​se está posicionando para prosperar dentro de esta fragmentación. La firma ha anunciado el lanzamiento de un nuevo fondo de 160 millones de euros (187,5 millones de dólares), lo que indica un compromiso con una estrategia de inversión especializada y regionalmente sensible.

El paradigma de las tres esferas

Actualmente, la economía global se está dividiendo en tres trayectorias distintas: Estados Unidos, Europa y China. Según Sebastian Peck, socio de Kompas VC, estos dominios se están moviendo en direcciones muy diferentes, lo que hace que una estrategia global de “talla única” sea cada vez más arriesgada.

Si bien gran parte del revuelo actual por el capital de riesgo se concentra en la inteligencia artificial pura y el software de hipercrecimiento, Kompas se está haciendo un hueco en el mundo físico. Su atención se centra en los sectores tangibles que sustentan la civilización moderna:
Cadenas de fabricación y suministro
Infraestructura crítica
Descarbonización y Sostenibilidad
Productividad Industrial y Gestión de Riesgos

El desafío del “condicionamiento cultural”

Uno de los mayores obstáculos en un mundo fragmentado es que la viabilidad tecnológica no garantiza la escalabilidad del mercado. Un producto puede ser revolucionario en una región pero no lograr ganar terreno en otra debido a hábitos locales o entornos regulatorios.

Peck destaca las viviendas prefabricadas como un excelente ejemplo. Si bien es altamente eficiente y escalable en Escandinavia, el concepto enfrenta resistencia cultural en Alemania y carece de un mercado comparable en Estados Unidos. Esto crea un dilema estratégico para los inversionistas: si la solución de una startup está ligada a una cultura regional específica, ¿podrá alguna vez alcanzar la escala requerida para obtener retornos a nivel de riesgo?

Esta divergencia regional se extiende también a temas más amplios:
En Europa: La sostenibilidad sigue siendo un tema de inversión dominante y atractivo.
En Estados Unidos: Los mismos temas “verdes” han perdido parte del impulso político y económico que alguna vez tuvieron.

Encontrar oportunidades en la especialización

A pesar de estos obstáculos, Kompas ve una clara ventaja para los fondos más pequeños y altamente especializados. Si bien es posible que no tengan el capital masivo de los gigantes globales, su capacidad para actuar como “primer control” les permite identificar y apoyar a los fundadores de nichos antes de que lleguen a la corriente principal.

El nuevo fondo de la empresa está diseñado para liderar rondas de fase inicial, con inversiones individuales que oscilan entre 3 y 5 millones de euros. Al centrarse en la “reshoring” (la tendencia a devolver la fabricación al territorio nacional), Kompas apuesta a que la demanda de cadenas de suministro localizadas y resilientes proporcionará una amplia escala en varios mercados regionales.

“Estamos invirtiendo en horizontes de 10 o 15 años”, señaló Peck, reconociendo que estas apuestas a largo plazo deben navegar por múltiples ciclos legislativos y cambios políticos impredecibles.

Conclusión

A medida que el mundo se aleja de la globalización hacia bloques económicos regionalizados, Kompas VC está girando hacia las industrias físicas que sustentan esos bloques. Su estrategia sugiere que en un mundo fragmentado, el éxito pertenece a aquellos que entienden los matices locales tan profundamente como entienden la tecnología global.